Tendinitis

La tendinitis es una de las causas más frecuentes de consulta al reumatólogo. No siempre resulta sencillo tener claro  ¿Qué es un tendón? y ¿Qué es una tendinitis?

¿Qué es un tendón?

Tendón: zona de “anclaje” del músculo al hueso

Un tendón tan sólo es el extremo final del músculo que toma contacto con el hueso, anclándose en él.  Este “anclaje” ,precisa de de una configuración muscular menos elástica y más resistente para lo cual, las fibras musculares gradualmente se van trasformando en tejido fibroso-conectivo rico en colágeno   que soporta mucho mejor las fuerzas de tracción.  Es fácil comprender que los tendones, serán cordones tanto más gruesos, cuanto mayor fuerza de tracción y estabilización deban soportar. Así, por ejemplo, el tendón de Aquiles del dibujo (flexiona el pie y propicia la marcha y el salto) necesariamente ha de ser mucho más grueso y potente que el que el extensor largo del 5º dedo (extiende el dedo meñique).

¿Qué es una tendinitis?

Los tendones son la parte del músculo más vulnerable a la tracción y, por tanto, la que más se irrita o inflama cuando se abusa de ellos. Esta inflamación se llama tendinitis  y se caracteriza por engrosamiento, aumento de la vascularización, edema y desestructuración del tendón. Llevada a su expresión máxima, la tendinitis puede ocasionar la rotura total o parcial del tendón.

Atendiendo a su causa, la mayoría de las tendinitis tienen un origen mecánico por sobreuso o abuso. Pero conviene recordar que no todas las tendinitis son de origen mecánico. Hay tendinitis infecciosas como, por ejemplo, en la gonococcemia. Las hay también autoinmunes, como las que acompañan a la artritis reumatoide u otras enfermedades articulares afines. También pueden verse tendinitis secundarias a depósito de microcristales, como ocurre en la gota. Este recordatorio es muy relevante porque, entre los profesionales que tratamos las tendinitis, se tiende a pensar que  todas las tendinitis son siempre mecánicas siendo uno de los motivos fundamentales del fracaso terapéutico y la mejor manera de favorecer su cronicidad.

Atendiendo a su evolución, las tendinits, pueden ser agudas o crónicas. Las tendinitis agudas, suelen ser autolimitadas y ceden en poco tiempo con reposo y (ocasionalmente) anti-inflamatorios. Casi siempre son de origen traumático y, aunque dolorosas, son un problema que tiene buen pronóstico. Las tendinitis crónicas son muy distintas y, por líneas generales, son farragosas, latosas y difíciles de curar. Es un problema clínico que se infravalora por el paciente, que convive con ellas amoldándose a las limitaciones que le van provocando. Este conformismo retrasa su diagnóstico, empeorando el pronóstico y alargando el tiempo de recuperación.

Ante una tendinitis que se prolonga más allá de 3 semanas, se debe acudir a un especialista que diagnostique su origen y siente las bases del tratamiento, optimizando al máximo los recursos terapéuticos.